



La Carne de Cerdo San Benito esta respaldada por el sello TIF, el cual garantiza que la carne este libre de microorganismos, que sea fresca y de una calidad imprescindible gracias al estricto control que se tiene tanto en la salud del ganado, como en los procesos de producción para llegar así hasta su mesa.
El cerdo de hoy se compara favorablemente en cuanto a grasas, calorías y colesterol con respecto a muchas otras carnes (pollo, pescado y res). Muchos cortes del cerdo son tan magros o más magros que el pollo y cumplen con las pautas del gobierno de "magro" o “extra magro” . Cualquier corte del lomo del cerdo, como las chuletas y el lomito, son más magras que el muslo de pollo sin piel. Los filetes o asados del pernil de cerdo (“jamón fresco”) también son cortes magros de carne.
La carne de cerdo es, además de sabrosa, poseedora de algunas ventajas que estamos seguros que después de leer este artículo pensarán en consumir más carne de cerdo, pero sin remordimientos.
Muchos hemos escuchado hablar de la tensión arterial, pero no todos sabemos qué es exactamente y cuándo puede haber problemas de salud, cuándo ésta se afecta. En términos sencillos, la tensión arterial normal es aquella que al medirla arroja, valores de 120/80 mm Hg, que no es otra cosa que la presión que ejerce el corazón durante la sístole o fase de bombeo (120), y en fase diastólica (80 mm Hg.) y esta presión es la misma que la de todas las arterias del ser humano. Ahora bien, ¿cuándo hay problemas de tensión? Cuando la sangre viaja por las arterias a una presión mayor (Hipertensión) o menor (Hipotensión) que la considerada normal, señalada anteriormente.
En el caso de la carne de cerdo nos interesa es la hipertensión, alrededor de la cual se han creado paradigmas sobre el efecto nocivo de la carne de cerdo, que acá pretendemos explicar el porque de esa creencia y porque ya no es así.
Más de 20% de la población mundial sufre de hipertensión y la mayoría de los afectados no presentan síntomas o éstos son casi imperceptibles, por eso es conocida también como la "enfermedad silente", lo cual la hace más peligrosa y gran parte de las muertes que se producen cada año son como consecuencia directa de la hipertensión o de sus complicaciones sobre el sistema cardiovascular o el riñón.
Los riñones controlan el volumen de agua circulante y la cantidad de sal que contiene el cuerpo. Estos dos hechos tienen efectos directos en la tensión arterial. De manera que a mayor cantidad de sal en el cuerpo, más agua se retiene en la circulación, y más puede aumentar la tensión arterial, con la consecuencia de aumentar la tendencia de las arterias a hacerse más estrechas. Sin embargo, una persona con un riñón sano y sin hipertensión puede tolerar mayor consumo de sal sin efectos sobre su tensión arterial.
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Ahora sí entramos en el punto que nos interesa explicar y sencillamente se expondrán las razones por las cuales se cae el mito de que la carne de cerdo es nociva para el corazón.
En primer lugar, la carne de cerdos tiene un contenido de sodio menor que otras carnes y el sodio, aumenta el agua en las paredes con las consecuencias arriba mencionadas.
A su vez, el contenido de potasio es mayor en la carne de cerdo en comparación con otras carnes y el potasio ayuda a "sacar" el sodio de las células disminuyendo así la presión que ejerce el agua en las paredes de las arterias.
Otro aspecto muy importante y ventajoso es que hoy día la genética del cerdo es seleccionada para dar carnes de poca grasa (magras) y bajas calorías. He aquí el punto que quizás marca la diferencia en cuanto al mito de la carne de cerdo. Los cerdos de antes contenían mucha grasa y su carne por tanto era considerada nociva.
Un cuarto punto como ventaja de la carne de cerdo hoy día es el bajo contenido de colesterol y grasas saturadas [GS] (Cuadros 1 y 2). Así por ejemplo, un consumo de 100 g de lomo asado o cocido aporta 72,8 mg de colesterol, lo cual significa menos de 25% del máximo permitido (300 mg/día) y 2,4 g de GS, o lo que es lo mismo, menos de 10% de lo permitido (25 g).
Otro punto a su favor es el mayor contenido de ácidos grasos insaturados que están relacionadas con un menor riesgo de infarto.
Además, la carne de cerdo es rica en vitaminas del complejo B. La tiamina interviene en el metabolismo de las grasas, carbohidratos y proteínas. La riboflavina, en la liberación de energía de los alimentos.
Es también rica en minerales como el calcio (Ca), fósforo (P), potasio (K), magnesio (Mg), hierro (Fe) y zinc (Zn), que son altamente absorbibles por el ser humano.
Alto valor nutritivo
Finalmente podemos decir que la carne de cerdo posee un alto valor nutritivo, con un contenido de proteínas entre 19 y 20% en carnes magras. Así por ejemplo, 85 g de carne de cerdo aportan 53% de tiamina, 33% de vitamina B12, 22% de P, 20% de niacina, 19% de riboflavina, 18% vit B6, 15% Zn, 11% de K, 7% de Fe y 6% de Mg.
En el Cuadro 3 se puede observar que la carne de cerdo tiene una buena proporción o distribución del tipo de grasas beneficiosas en relación con la dañina, principalmente con la carne de res. El mayor contenido de ácidos grasos insaturados constituye otra ventaja, ya que están relacionados con un menor riesgo de infarto. Estos ácidos grasos presentes en la carne de cerdo son, en su mayoría, monoinsaturados y están formados mayoritariamente por ácido oleico, lo que ayuda a reducir los niveles de colesterol LDL (conocido como "colesterol malo") y a mantener o ligeramente aumentar el colesterol HDL (conocido como "colesterol bueno").